jueves 1 de enero de 1998

El aprendizaje del control de esfínteres

¿A qué edad empezar?

Recomendamos empezar el aprendizaje hacia aprox. los 2,5 años.

En este momento existe en la mayoría de los niños la madurez necesaria del sistema neuromuscular para lograr en forma voluntaria el control de sus esfínteres (ano y uretra). Antes de los 18 meses y en general incluso hasta los 2,5 años no ha concluido la maduración de las terminaciones nerviosas en la musculatura inferior, en las regiones periféricas y sobre todo en los pies y las manos.

A partir esta edad el niño podrá aprender a través del juego a relajar y contraer voluntariamente según su deseo todos sus músculos, también para abrir y cerrar los esfínteres.

Si el adulto exige al niño el control de sus esfínteres previo a su maduración neuromuscular, lo logrará a través del adiestramiento. Los efectos en los niños pueden ser muy perjudiciales para su salud física y psíquica. Los niños que han “logrado” este aprendizaje temprano pueden hacer posteriormente síntomas de incontinencia del pis (enuresis) y de la caca (encopresis) y diferentes trastornos en la personalidad el lenguaje, la motricidad, etc.

¿Cómo elegir el momento concreto?

Recomendamos determinar el momento concreto según el interés del niño por el tema de hacer pis o caca.

Nos parece importante observar y escuchar al niño:
1. Cuando el niño dice “pis” o “caca” cuando ya hizo, no es el momento de empezar con el aprendizaje
2. Cuando el niño dice “pis” o “caca” en el momento que está haciendo pis o caca, tampoco es el momento de comenzar con el aprendizaje
3. Cuando el niño dice “pis” o “caca” antes de hacer, es el momento de comenzar con el aprendizaje
No recomendamos determinar el momento por la estación del año o por la comodidad y tiempos de los adultos.
En cualquier caso deberá tenerse en cuenta la situación de la familia, sobre todo cuando se espera a un nuevo bebé.

¿Quiénes empiezan? ¿Los p@dres o las educador@s?

Recomendamos que el aprendizaje comience en la casa.

Los p@dres y las educador@s podrán intercambiar con respecto al momento de empezar. Una vez que hayan comenzado, comentarán con las educadoras cómo ha ido y ellas acompañarán el proceso desde el centro.

¿Qué hacer?

Cuando comienza a perfilarse el interés del niño por el tema los padres pueden ir comprando y eligiendo junto con él todo el instrumental necesario: un orinal con una forma y color a gusto del niño, un reductor del asiento del water para poder ofrecer otra variante y muchas braguitas.

Para comenzar es importante que los padres elijan un momento de tranquilidad en la familia, preferentemente en el fin de semana para disponer de todo el tiempo necesario para las primeras “pruebas”. Se le preguntará al niño si quiere sacarse los pañales para que, cuando tenga ganas, haga pis o caca en el orinal o en el water. Se lo acompañará al lavabo para repasar con el niño las instalaciones: el orinal, el reductor de water y el water y se le dirá por ejemplo: “acá se hace pis”, “hacemos fuerza y la caca sale”. Se le pedirá que avise cuando quiera hacer pis o caca para poder ir juntos al lavabo. Luego el niño sigue en sus actividades.

No recomendamos preguntar al niño cada determinada cantidad de tiempo si quiere ir al lavabo, ni menos sentarlo en el orinal o el water para “ver” si quiere.

Sólo se le ofrecerá ir al lavabo si se ven “signos” en el niño y también antes de salir de la casa, como suelen hacer los adultos (o antes de ir a dormir).

Recomendamos rodear este aprendizaje de alegría y acompañar permanentemente con la palabra. Por ejemplo, si hay un escape, se le dirá: “estabas tan ocupado jugando que no te diste cuenta, pero la próxima vez ya te darás cuenta, verás que es así” y cuando haya hecho pis o caca en el orinal o en el water nos despediremos de algo que ha hecho el niño, que es suyo, pero que ya no necesita porque no tiene utilidad: “le decimos adiós a la caca”.

En la mayoría de los casos, primero se aprende el control sobre la caca y después sobre el pis, primero durante el día y, aproximadamente 6 meses después, durante la noche.

Es importante que, una vez empezado el aprendizaje, los adultos no vuelvan marcha atrás. No obstante, hay momentos en el proceso del aprendizaje en que pueden volver a colocarse los pañales en caso de excepción y siempre comentando con el niño que es una situación especial y fundamentando por qué, por ejemplo, en caso de un viaje en avión. También es importante considerar que hay momentos de regresión, pero que son circunstanciales, entenderlos y transmitirlos como tales.

Hasta aproximadamente los 4 años se consolida el aprendizaje.

¿Cómo favorecer el aprendizaje?

Recomendamos favorecer éste como otros aprendizajes desde la posición del adulto de reconocimiento del niño de todo lo que hace bien y lo que es capaz de aprender por sí mismo.

Además, promover los aprendizajes a nivel motriz y del lenguaje. Dentro de éstos resulta beneficioso permitir los juegos con agua y masilla, los juegos de dar y recibir, de esconderse y aparecer. Pero ninguno de estos juegos debe ser “entrenado”, sino simplemente dejar hacer al niño, involucrarse en el juego que propone o bien propiciar el escenario y los elementos para apoyarlo en su juego.

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